Un destino en tus manos
Nuestro profesor de lengua castellana nos ha mandado este ejercicio para un concurso sobre el relato presentado por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.
Las sombras desaparecían al atardecer, Yanira se sentía sola, ya que todo el mundo tenía dos sombras, menos ella. Todos sentían miedo cuando desaparecían las sombras y era porque al irse hacían unos sonidos muy extraños. Yanira no tenía mucho miedo, ya que no era muy miedosa y sabía que esas sombras no hacían daño. Ella sabía, como le contó una vez, su abuelo, que las sombras lo único que hacen es perseguirte nada más, porque son gente de otro país que se sienten solos y no tienen familia.
Yanira se lo contó así a Mikel. Este le contó a todo le mundo que las sombras no hacían daño sino que son positivas para nuestra vida.

Zabaldu
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